¿Qué pasa cuando después de varios años de estar en un rol elegimos pasar al otro?
Cambiar de rol podría asimilarse con cambiarse el calzado.
Cuando estamos haciendo deportes no podemos ponernos ojotas, cuando vamos a una fábrica o al laboratorio de investigación no podemos usar sandalias abiertas, cuando estamos en la playa unas botas de cuero no nos servirán.
Cuando estamos dando clases o estudiando, no podemos tener el mismo chip en la cabeza.
A veces, cuando uno pasa tiempo siendo docente, y claramente según los tipos de docentes que tiene como referente, es difícil volver al rol de estudiante. Sin lugar a dudas, cuando uno deja de cursar las materias y pasa a ser ayudante de cátedra o docente, el chip también debe cambiar. En ambos procesos, tanto adelante del pizarron o sentados en la silla, estamos aprendiendo. Aprendemos claramente diferentes conocimientos, aptitudes, valores, etc. según el rol que ocupamos, pero siempre aprendemos.
Sin embargo, luego de ser docente y comenzar con un profesorado las cosas se ponen más difíciles. Sin dudas si estamos sentados en esa aula es por que creemos en la necesidad de aprender nuevas herramientas, conocimientos de otros campos del saber, entre otros temas, pero de adentro nos sale la "maestra ciruela" a nosotros mismos, o lo notamos en otros compañeros. También, puede pasar que se use el espacio en donde todos más o menos tenemos la misma trayectoria y lo usemos como un lugar de terapia y sepan comprender nuestras quejas. No obstante, esto no quiere significar que las clases serían mejores si somos hongos, para nada! Es una simple reflexión de las dinámicas que he observado del grupo en donde soy estudiante en estos momentos.
Claramente estoy muy a favor de la interacción, docente-estudiante y estudiante-estudiante, y es en parte uno de los motivos por lo que me encuentro en este lugar ahora. Para movilizar a los estudiantes hongos que a veces supe tener he aplicado diferentes técnicas que a mi como estudiante me hubiese gustado tener en la carrera de grado o en la de posgrado. Pero claro, esto lo vemos cuando estamos en el otro rol, por que estando por ejemplo en el rol de estudiantes le hechamos la culpa al profesor que no sabe transmitir los conocimientos, o que no nos sabe movilizar, o que no sabe motivarnos a aprehender. Como también pasa en el rol de docentes, le tiramos el fardo a los estudiantes, que son hongos, que son zombies, que estudian recetas para aprobar, que no los vemos motivados.
Claramente, estar en ambos roles nos favorece como docentes y estudiantes, ponernos en los zapatos del otro y cambiar los zapatos para dejar de ser el docente que escupe conocimientos, o el estudiante zombie, para pasar a ser uno solo, en el aula pasar a estar todos a mismo nivel y poder así generar intercambio de saberes, poder tener un código propio en el aula, poder motivar y motivarme con lo que el otro me ofrece.
A lo mejor el texto generado no refleja el título con el que comencé, pero es bueno dejarse llevar por los sentimientos y pensamientos, con un disparador como lo fue la pregunta del título.
Cuando estamos haciendo deportes no podemos ponernos ojotas, cuando vamos a una fábrica o al laboratorio de investigación no podemos usar sandalias abiertas, cuando estamos en la playa unas botas de cuero no nos servirán.
Cuando estamos dando clases o estudiando, no podemos tener el mismo chip en la cabeza.
A veces, cuando uno pasa tiempo siendo docente, y claramente según los tipos de docentes que tiene como referente, es difícil volver al rol de estudiante. Sin lugar a dudas, cuando uno deja de cursar las materias y pasa a ser ayudante de cátedra o docente, el chip también debe cambiar. En ambos procesos, tanto adelante del pizarron o sentados en la silla, estamos aprendiendo. Aprendemos claramente diferentes conocimientos, aptitudes, valores, etc. según el rol que ocupamos, pero siempre aprendemos.
Sin embargo, luego de ser docente y comenzar con un profesorado las cosas se ponen más difíciles. Sin dudas si estamos sentados en esa aula es por que creemos en la necesidad de aprender nuevas herramientas, conocimientos de otros campos del saber, entre otros temas, pero de adentro nos sale la "maestra ciruela" a nosotros mismos, o lo notamos en otros compañeros. También, puede pasar que se use el espacio en donde todos más o menos tenemos la misma trayectoria y lo usemos como un lugar de terapia y sepan comprender nuestras quejas. No obstante, esto no quiere significar que las clases serían mejores si somos hongos, para nada! Es una simple reflexión de las dinámicas que he observado del grupo en donde soy estudiante en estos momentos.
Claramente estoy muy a favor de la interacción, docente-estudiante y estudiante-estudiante, y es en parte uno de los motivos por lo que me encuentro en este lugar ahora. Para movilizar a los estudiantes hongos que a veces supe tener he aplicado diferentes técnicas que a mi como estudiante me hubiese gustado tener en la carrera de grado o en la de posgrado. Pero claro, esto lo vemos cuando estamos en el otro rol, por que estando por ejemplo en el rol de estudiantes le hechamos la culpa al profesor que no sabe transmitir los conocimientos, o que no nos sabe movilizar, o que no sabe motivarnos a aprehender. Como también pasa en el rol de docentes, le tiramos el fardo a los estudiantes, que son hongos, que son zombies, que estudian recetas para aprobar, que no los vemos motivados.
Claramente, estar en ambos roles nos favorece como docentes y estudiantes, ponernos en los zapatos del otro y cambiar los zapatos para dejar de ser el docente que escupe conocimientos, o el estudiante zombie, para pasar a ser uno solo, en el aula pasar a estar todos a mismo nivel y poder así generar intercambio de saberes, poder tener un código propio en el aula, poder motivar y motivarme con lo que el otro me ofrece.
A lo mejor el texto generado no refleja el título con el que comencé, pero es bueno dejarse llevar por los sentimientos y pensamientos, con un disparador como lo fue la pregunta del título.

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